El origen del 25 de noviembre: rescatando a las hermanas Mirabal

📅 16 de noviembre de 2025 ⏱️ 9 min lectura

La historia del 25 de noviembre como Día Internacional de la No violencia contra las mujeres está íntimamente ligada al movimiento feminista organizado. A pesar de que fue en 1999 cuando la ONU da carácter oficial a esta fecha, fue realmente en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe cuando se propuso conmemorar ese día. Este primer encuentro, celebrado en Bogotá en julio de 1981, congregó a más de 200 feministas latinoamericanas con el fin de intercambiar ideas y experiencias de lucha, debatir las diferentes posiciones feministas de los colectivos y organizaciones participantes y orientar la militancia feminista en proyectos comunes. Una de las resoluciones de dicho encuentro fue el de elegir el 25 de noviembre como día internacional de la No violencia hacia las mujeres, en conmemoración de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas en la República Dominicana, asesinadas ese día de 1960 por los servicios secretos del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

María Teresa, Patria y Minerva Mirabal, hijas, junto con su otra hermana Adela, de un comerciante y hacendado dominicano, pertenecieron a una familia acomodada y de clase alta dominicana, lo que no les impidió desde jóvenes ser unas activas militantes contra la dictadura de Trujillo. Las hermanas Mirabal, conocidas como “las Mariposas” en el ámbito de la militancia clandestina, guardan una historia de resistencia y lucha desde edad temprana, tanto en el plano personal, para romper con los estereotipos y roles de la mujer bajo el patriarcado, como político, para acabar con la dictadura. A principios de la década de los 50, en plena dictadura, las mujeres podían cursar estudios universitarios y participar en espacios públicos, sin embargo, este velo de permisividad sólo escondía la necesidad de dar aires de modernidad a un estado conservador cuyas relaciones sociales se construían en base al patriarcado. En esta época, Minerva Mirabal conseguiría en 1957 ser una de las primeras mujeres doctoradas en Derecho durante la dictadura, tras saltar los obstáculos que le impedían matricularse cada curso académico y a pesar de impedirle ejercer al no otorgarle la licencia para la práctica profesional.

Por su parte, las tres hermanas sostuvieron desde temprana edad una actitud de rebeldía y confrontación con el régimen dictatorial que vivía la República Dominicana y de abierta simpatía por los militantes comunistas de la isla. Así, el primer hecho destacado tiene lugar en 1949, cuando Trujillo conoce a Minerva en una fiesta para la alta sociedad organizada por la familia Mirabal. La obsesión del dictador por conquistar a las hijas de las familias de clases acomodadas no sería diferente con Minerva. Este sistema, que reduce a las mujeres a la mercantilización y su papel procreador, se basaba en la creación de redes clientelares entre Trujillo y los hombres de clase alta, en el que las mujeres, sus hijas, se convertían en un objeto más de un intercambio, donde además podían transcurrir tierras, empresas o favores. El deseo de controlar los cuerpos de las mujeres y someternos a un papel pasivo en la sociedad, nos negaba como sujetos y nos convertía en un regalo, no sin antes transformar nuestra sexualidad en un producto para construir las relaciones de poder. Sin embargo, no sería así con Minerva, que rechazó a Trujillo, convirtiéndola en una obsesión por la que fue perseguida en su vida estudiantil y militante. Como veremos, el rechazo a este sistema patriarcal, donde somos un producto, se paga con la muerte.

Más adelante, como decimos, las hermanas Mirabal mantuvieron una militancia en estrecha relación con el Partido Socialista Popular (antecesor del Partido Comunista), motivo por el cual fueron detenidas y torturadas en diferentes ocasiones a lo largo de la década de 1950: las reuniones con militantes anti-trujillistas, el ofrecimiento de su casa como depósito de armamento y, en suma, la íntima relación con destacados dirigentes políticos (como el fundador del PSP, Pericles Franco, amigo de Minerva o Manuel Távarez Justo, esposo de ésta), hizo que se señalasen en la vida política del país. Fue en el contexto de la revolución cubana, cuando la lucha anti-trujillista aumenta y las hermanas se sitúan en primera línea del movimiento político. Minerva, Patria y María Teresa asistirán a una reunión en enero de 1959 en la que se decide crear una organización revolucionaria que acabe con la dictadura. En concreto, Minerva expresará la necesidad de crear una organización clandestina contra Trujillo. Finalmente, será en enero de 1960, cuando se celebre una reunión en la casa de Patria Mirabal a la que asistieron diferentes miembros de organizaciones clandestinas del país y decidieron crear una organización revolucionaria, que sería llamado Movimiento Revolucionario 14 de junio (en honor a los revolucionarios que el 14 de junio de 1959 desembarcaron en el país para intentar acabar, infructuosamente, con la dictadura de Trujillo).

El año de 1960 será de organización antitrujillista y reacción de los servicios secretos de la dictadura, que detendrá a los organizadores del movimiento 14J, entre ellos a las hermanas Mirabal, pasando muchos de ellos por la prisión “la 40”, donde fueron torturados y algunos asesinados. Será en este contexto represivo en el que, como forma de amedrentar a la oposición y a modo de venganza personal de Trujillo contra Minerva, los servicios secretos asesinen a las tres hermanas el 25 de noviembre de dicho año. Esta escalada represiva, unido a la vinculación de Trujillo contra el atentado al presidente de Venezuela Emilio Betancourt, se considera que fueron los detonantes para el asesinato del dictador por un grupo de militares de la mano de los servicios secretos estadounidenses en mayo de 1961.

«Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas.

Ordené a Pérez Terrero que permaneciera en la carretera a ver si se acercaba algún vehículo o alguien que pudiera enterarse del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario, nos hubieran liquidado a todos».

Narración de Ciriaco de la Rosa, uno de los ejecutores.

 Las hermanas Mirabal, asesinadas por ser mujeres, y por su actividad política, quedarían en el recuerdo de su país durante la lucha del movimiento 14J contra la dictadura y por la independencia del país frente a las injerencias e invasión estadounidense en los años 60. Asimismo, han quedado en la memoria del movimiento feminista como símbolos de lucha y entrega por las causas justas, así como de víctimas de la violencia hacia las mujeres. La necesidad de recuperar su memoria en la sociedad occidental ha de visibilizar su profundidad política y devolverle el sentido de militancia que les llevó a ser asesinadas como mujeres. En 1999, la ONU, proclamó el 25 de noviembre como Día Internacional contra las violencias machistas, vaciando su significado y banalizando la lucha anti-trujillista que les llevó a crear un movimiento revolucionario clandestino que fue duramente reprimido.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte».

Minerva Mirabal, 1960.

En este sentido, no podemos dejar de reclamar la reparación y la justicia para las mujeres que sufren la violencia machista y patriarcal en todos sus ámbitos, desde la que sufre precariedad laboral por ejercer un trabajo sexista, pasando por la militante que es reprimida por ser mujer y transgredir su papel construido socialmente al practicar una ideología contraria al régimen, hasta la que es asesinada por, de nuevo, ser mujer y no aceptar ser una posesión del hombre. Salir a la calle cada 25 de noviembre para mostrar resistencia a la violencia que ejercen sobre nosotras no significa sólo un paseo en el que mostrar la pancarta electoral de turno, nuestro 25 de noviembre es por las hermanas Mirabal, por las mujeres torturadas en cárceles, por las mujeres que sacan a toda la familia adelante a pesar de los obstáculos que les pone el sistema, por las niñas que se educan en un rol pasivo, en suma, por todas las que resisten a los golpes de la violencia patriarcal y capitalista.

Cantan a las Mirabal

Estaba Minerva?      Estaba
Estaba Patria?         Estaba
Estaba María Teresa?   Estaba

Estaban las Mirabal
encendido en cada pecho
el dolor / la cruz
chorro de sangre los ojos
lágrimas de tantos huesos
cenizas de tantos muertos bajaban
por sus tres caras.

Era sangre de los mártires
callados por el terror
y la muerte.

Las tres amaban la Patria
el tambor / la libertad.
Las tres rodaron / cada una
era bandera.
Una bandera muy grande
que aprisionaba sus cuerpos
con la carne destrozada.

Donde flotan las banderas
lloran por la libertad Minerva/Patria/María Teresa.
«Que bellas en el tope» están
las hijas de Doña Chea,
madre de las Mirabal.

Aída Cartagena Portalatín

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